** DECLARACION DEL DALAI LAMA SOBRE EL TEMA DE SU REENCARNACION **

28 09 2011

Su Santidad el Dalai Lama.

24 de septiembre de 2011

Introducción

Compatriotas tibetanos, tanto dentro como fuera de Tíbet, todos aquellos que siguen la tradición budista tibetana, y todo aquel que tenga una conexión con Tíbet y los tibetanos: gracias a la visión de nuestros antiguos reyes, ministros y estudiosos expertos, la enseñanza completa del Buda floreció en la Tierra de las Nieves, comprendiendo la enseñanza de las escrituras y el conocimiento experiencial de los Tres Vehículos y los Cuatro Grupos del Tantra, sus temas relacionados y disciplinas inclusive. Tíbet ha servido al mundo como una fuente de las tradiciones budistas y culturales relacionadas. En particular, ha contribuido significativamente a la felicidad de los innumerables seres en Asia, incluyendo aquellos que se encuentran en China, Tíbet y Mongolia.

En el curso del desarrollo de la tradición budista en Tíbet, nosotros desarrollamos una tradición tibetana singular que consiste en reconocer las reencarnaciones de maestros que han sido de gran ayuda tanto para el Dharma (enseñanzas budistas) como para los seres sintientes y, en particular a la comunidad monástica.

Desde que el omnisciente Gedun Gyatso fue reconocido y confirmado como la reencarnación de Gedun Drub en el siglo XV y el Gaden Phodrang Labrang (la institución del Dalai Lama) fue establecido, sucesivas reencarnaciones han sido reconocidas. El tercero en la línea, Sonam Gyatso, recibió el título de Dalai Lama. El quinto Dalai Lama, Ngawang Lobsang Gyatso, estableció el Gobierno del Gaden Phodrang en 1642, convirtiéndose en el líder espiritual y político de Tíbet. Por más de 600 años desde Gedun Drub, una serie de reencarnaciones inequívocas ha sido reconocida en el linaje de los Dalai Lama.

Los Dalai Lamas han funcionado tanto como líderes políticos y espirituales de Tíbet por 369 años desde 1642. Ahora, voluntariamente, yo he puesto fin a esto, con orgullo y satisfacción porque podemos seguir el tipo de sistema de gobierno democrático floreciente en otras partes del mundo. De hecho, ya en 1969, dejé en claro que a quienes les incumbe deben decidir si las reencarnaciones del Dalai Lama han de continuar en el futuro. Sin embargo, en ausencia de directrices claras, en caso de que el público interesado exprese un fuerte deseo de continuar con los Dalai Lamas, hay un riesgo evidente de intereses políticos que utilizan mal el sistema de reencarnación para cumplir con su propia agenda política. Por lo tanto, mientras que yo esté bien física y mentalmente, me parece importante que definamos pautas claras para reconocer al próximo Dalai Lama, de manera que no haya lugar para duda o engaño alguno. Para que estas pautas sean plenamente comprensibles, resulta esencial entender el sistema de reconocimiento de un Tulku y los conceptos básicos detrás de él. Por lo tanto, los explicaré brevemente a continuación.

Vidas pasadas y futuras

Con el fin de aceptar la reencarnación o la realidad de los Tulkus, tenemos que aceptar la existencia de vidas pasadas y futuras. Los seres sintientes han llegado a la vida presente desde su vida anterior y adoptan un renacimiento tras la muerte. Este tipo de renacimiento continuo es aceptado por todas las antiguas tradiciones espirituales y las escuelas de filosofía de India, excepto los Charvakas, que eran un movimiento materialista. Algunos pensadores modernos niegan las vidas pasadas y futuras bajo la premisa que no podemos verlas. Otros no establecen conclusiones tan claras sobre esta base.

Aunque muchas tradiciones religiosas aceptan el renacimiento, difieren en los puntos de vista sobre qué es lo que vuelve a nacer, cómo renace y cómo pasa a través del período de transición entre dos vidas. Algunas tradiciones religiosas aceptan la perspectiva de la vida futura, pero rechazan la idea de las vidas pasadas.

En general, los budistas creen que no hay un principio de nacimiento y que una vez que logramos la liberación del ciclo de la existencia mediante la superación de nuestro karma y las emociones destructivas, no vamos a renacer bajo el dominio de estas condiciones. Por lo tanto, los budistas creen que hay un fin para el renacimiento como resultado del karma y las emociones destructivas, pero la mayoría de las escuelas filosóficas budistas no aceptan que el continuo mental llegue a un fin. El rechazo del renacimiento pasado y futuro, estaría en contradicción con el concepto budista de la base, el camino y el resultado, que debe explicarse en base a la mente disciplinada o indisciplinada. Si aceptamos este argumento, lógicamente, también tendríamos que aceptar que el mundo y sus habitantes surgen sin causas y condiciones. Por lo tanto, mientras usted sea budista, es necesario que acepte el renacimiento pasado y futuro.

Para aquellos que recuerdan sus vidas pasadas, el renacimiento es una experiencia clara. Sin embargo, la mayoría de los seres comunes olvida su vida pasada, ya que pasan por el proceso de la muerte, el estado intermedio y el renacimiento. Ya que las reencarnaciones pasadas y futuras resultan un poco más oscuras para ellos, tenemos que usar la lógica basada en la evidencia para probar los renacimientos pasados ​​y futuros.

Hay muchos argumentos lógicos diferentes que figuran en las palabras del Buda y los subsecuentes comentarios para probar la existencia de las vidas pasadas y futuras. En resumen, se reduce a cuatro puntos: la lógica de que las cosas están precedidas por cosas del mismo tipo, la lógica de que las cosas están precedidas por una causa sustancial, la lógica de que la mente ha adquirido familiaridad con las cosas en el pasado, y la lógica de tener la experiencia de cosas que sucedieron en el pasado.

En última instancia, todos estos argumentos se basan en la idea de que la naturaleza de la mente, su claridad y conciencia deben tener claridad y conciencia como su causa sustancial. Un objeto inanimado no puede ser su causa sustancial, no puede tener ninguna otra entidad. Esto es evidente por sí mismo. A través del análisis lógico inferimos que una nueva corriente de claridad y conciencia no puede producirse sin causas o a partir de otras causas. Si bien observamos que la mente no puede ser producida en un laboratorio, también inferimos que nada puede eliminar el continuo de la claridad y conciencia sutiles. Hasta donde yo sé, ningún psicólogo moderno, físico o neurocientífico ha podido observar o predecir la producción de la mente ya sea desde la materia o sin una causa.

Hay personas que pueden recordar su vida anterior inmediata o incluso muchas vidas pasadas, como también pueden reconocer los lugares y familiares de esas vidas. Esto no es algo que ocurrió sólo en el pasado. Incluso hoy en día hay muchas personas en Oriente y Occidente, que pueden recordar los incidentes y las experiencias de sus vidas pasadas. Negar esto no es una manera honesta e imparcial de investigar, porque va en contra de esta evidencia. El sistema tibetano de reconocimiento de reencarnaciones es un modo auténtico de investigación basada en el recuerdo de las personas de sus vidas pasadas.

La forma en que ocurre el renacimiento

Existen dos maneras en las que alguien puede renacer después de la muerte: el renacimiento bajo el dominio del karma y las emociones destructivas; y el renacimiento a través del poder de la compasión y la oración. En cuanto al primero, debido a la ignorancia, se crean el karma positivo y negativo y sus huellas quedan en la conciencia. Éstas se vuelven a activar a través del deseo y del aferramiento, impulsándonos hacia la próxima vida. A continuación, renacemos involuntariamente en los reinos superiores o inferiores. Ésta es la manera como los seres comunes dan vueltas sin cesar a través de la existencia como el giro de una rueda.

Incluso bajo esas circunstancias, los seres comunes pueden participar diligentemente con una aspiración positiva en las prácticas virtuosas en su vida cotidiana. Se familiarizan con la virtud para que en el momento de la muerte ésta se reactive, proporcionando así los medios para que puedan renacer en un plano superior de existencia. Por otro lado, los Bodhisattvas superiores, que han alcanzado el camino del ver, no renacen por la fuerza de su karma y las emociones destructivas, sino debido a la fuerza de su compasión hacia los seres sintientes, y en base a sus oraciones para beneficiar a otros. Ellos son capaces de elegir el lugar y momento de su nacimiento, así como a sus futuros padres. Tal renacimiento, que es exclusivamente para el beneficio de los demás, es el renacimiento a través de la fuerza de la compasión y la oración.

El significado de Tulku

Parece que la costumbre tibetana de aplicar el epíteto de “Tulku” (cuerpo de emanación de Buda) a reencarnaciones reconocidas, comenzó cuando los devotos lo utilizaron como un título honorífico, pero desde entonces se ha convertido en una expresión común. En general, el término Tulku se refiere a un aspecto particular del Buda, uno de los tres o cuatro descritos en el Vehículo del Sutra. Según esta explicación de esos aspectos del Buda, una persona que está totalmente sujeta a las emociones destructivas y el karma tiene el potencial para alcanzar el Cuerpo de la Verdad (Dharmakaya), que comprende el Cuerpo de la Verdad de la Sabiduría y el Cuerpo de la Verdad de la Naturaleza.

El primero se refiere a la mente iluminada de un Buda, que todo lo ve de manera directa y precisa, tal como es, en un instante. Toda emoción destructiva se ha despejado, al igual que sus impresiones, mediante la acumulación de mérito y sabiduría durante un largo período de tiempo. El último, el Cuerpo de la Verdad de la Naturaleza, se refiere a la naturaleza vacía de la mente iluminada que todo lo sabe. Estos dos son por sí mismos aspectos de los budas. Sin embargo, puesto que no son directamente accesibles a los demás, sino sólo entre los propios Budas, resulta imperativo que los Budas se manifiesten en formas físicas que sean accesibles a los seres sintientes con el fin de ayudarlos. Así, el aspecto último físico de un Buda, es el cuerpo de Completo Gozo (Sambhogakaya), el cual es accesible a los Bodhisattvas superiores y tiene cinco características determinadas tales como residir en el Cielo Akanishta. Y, a partir del Cuerpo de Completo Gozo se manifiestan los incontables Cuerpos de Emanación o Tulkus (Nirmanakaya), de los Budas, los que aparecen como dioses o seres humanos, y son accesibles incluso a los seres comunes. Estos dos aspectos físicos del Buda reciben el nombre de los Cuerpos de la Forma, los que son para otros.

El Cuerpo de Emanación es triple: a) el Cuerpo de Emanación Suprema como el Buda Shakyamuni, el Buda histórico, quien manifestó las doce acciones de un Buda, como haber nacido en el lugar que él escogió, y así sucesivamente; b) el Cuerpo de Emanación Artística que sirve a los demás, apareciendo como artesanos, artistas, etc., y c) el Cuerpo de Emanación Encarnada, según el cual los Budas aparecen en diversas formas tales como seres humanos, deidades, ríos, puentes, plantas medicinales y árboles para ayudar a los seres sintientes. De estos tres tipos de Cuerpo de Emanación, las reencarnaciones de los maestros espirituales reconocidos y conocidos como Tulkus en Tíbet pertenecen a la tercera categoría. Entre estos Tulkus, puede haber muchos que son Cuerpos de Emanación Encarnada de los Budas verdaderamente calificados, pero esto no se aplica necesariamente a todos ellos. Entre los Tulkus de Tíbet puede haber quienes son reencarnaciones de Bodhisattvas superiores, Bodhisattvas en los caminos de la acumulación y preparación, como también maestros que evidentemente aún han de entrar a estos caminos del Bodhisattva. Por lo tanto, el título Tulku se da a Lamas reencarnados, ya sea sobre la base de su parecido a los seres iluminados o por medio de su conexión con ciertas cualidades de los seres iluminados.

Como Jamyang Khyentse Wangpo dijo:

“La reencarnación es lo que ocurre cuando alguien toma el renacimiento después del fallecimiento de su predecesor; la emanación es cuando las manifestaciones tienen lugar sin el fallecimiento de la fuente.”

El Reconocimiento de las Reencarnaciones

La práctica de reconocer quién es quién, identificando la vida anterior de una persona, sucedía incluso cuando Shakyamuni Buda estaba vivo. Se puede encontrar muchos relatos en las cuatro Secciones de Agama del Vinaya Pitaka, las Historias Jataka, el Sutra del Sabio y el Insensato, el Sutra de los Cien Karmas y así sucesivamente, en los que el Tathagata reveló el funcionamiento del karma, contando innumerables historias acerca de cómo los efectos de ciertos karmas creados en una vida pasada son experimentados por una persona en su vida presente. Incluso en las biografías de los maestros indios que vivieron después que el Buda, muchos revelaron sus lugares anteriores de nacimiento. Hay muchas historias de este tipo, pero el sistema de reconocimiento y enumeración de sus reencarnaciones no se dio en India.

El Sistema de Reconocimiento de las Reencarnaciones en Tíbet

Las vidas pasadas y futuras fueron declaradas en la tradición autóctona tibetana Bon antes de la llegada del budismo. Y desde la difusión del budismo en Tíbet, prácticamente todos los tibetanos han creído en vidas pasadas y futuras. La investigación de las reencarnaciones de muchos maestros espirituales que desarrollaron el Dharma, así como la costumbre de rezarles devotamente, floreció por todas partes en Tíbet.

Muchas escrituras auténticas, libros tibetanos autóctonos como el Mani Kabum y las Cinco Grandes Enseñanzas de Kathang y otros como los libros de los Discípulos de Kadam y la Guirnalda de Joyas: Respuestas a Consultas, que fueron relatadas por el glorioso e incomparable maestro indio Dipankara Atisha en el siglo 11 en Tíbet, donde relata las historias de las reencarnaciones de Arya Avalokiteshvara, el Bodhisattva de la compasión.

Sin embargo, la tradición actual de reconocer formalmente las reencarnaciones de los maestros comenzó en el siglo 13 con el reconocimiento del Karmapa Pagshi como la reencarnación del Karmapa Dusum Khyenpa por sus discípulos según su predicción. Desde entonces, ha habido diecisiete reencarnaciones del Karmapa en más de 900 años. Del mismo modo, desde el reconocimiento de Kunga Sangmo como la reencarnación de Khandro Choekyi Dronme en el siglo 15, ha habido más de diez encarnaciones de Samding Dorje Phagmo. Entonces, entre los Tulkus reconocidos en Tíbet, existen monjes y practicantes laicos tántricos, hombres y mujeres. Este sistema de reconocimiento de las reencarnaciones se extendió gradualmente a otras tradiciones budistas tibetanas y Bon en Tíbet. En la actualidad, se reconocen Tulkus en todas las tradiciones del budismo tibetano, la Sakya, Geluk, Kagyu y Nyingma, así como Jonang y Bodong, los que están al servicio del Dharma. También es evidente que entre estos Tulkus, algunos son una vergüenza.

El omnisciente Drub Gedun, quien fue un discípulo directo de Je Tsongkhapa, fundó el monasterio de Tashi Lhunpo en Tsang y cuidó de sus estudiantes. Falleció en 1474 a la edad de 84 años. Aunque inicialmente no se habían hecho esfuerzos para identificar a su reencarnación, la gente se vio obligada a reconocer a un niño llamado Sangye Chophel, que había nacido en Tanak, Tsang (1476), por lo que manifestó sobre sus increíbles e impecables recuerdos de su vida pasada. Desde entonces, se inició una tradición en la búsqueda y el reconocimiento de las sucesivas reencarnaciones de los Dalai Lamas por el Gaden Phodrang Labrang y más tarde, por el Gobierno Gaden Phodrang.

Las Formas de Reconocer las Reencarnaciones

Después que el sistema de reconocimiento de Tulkus entró en vigor, los diversos procedimientos para hacerlo comenzaron a desarrollarse y crecer. Entre ellos. Algunos de los más importantes, incluyen la carta de predicción de su predecesor y otras instrucciones e indicaciones que podrían ocurrir, el relato confiable de la reencarnación, haciendo un recuento de su vida anterior y hablando de ella; la identificación de posesiones pertenecientes a la vida anterior y el reconocimiento de personas que estuvieron cerca de él. Aparte de éstos, los métodos adicionales incluyen solicitar la adivinación de los maestros espirituales confiables, así como la búsqueda de las predicciones de los oráculos mundanos, quienes aparecen a través de médiums en trance, y a la observación de las visiones que se manifiestan en los lagos sagrados de los protectores como Lhamoi Latso, un lago sagrado al Sur de Lhasa.

Cuando sucede que hay más de un candidato potencial para ser reconocido como un Tulku, y se hace difícil decidir, hay una práctica de tomar la decisión final por la adivinación que emplean el método de la bola de masa (zen tak) ante una imagen sagrada, mientras se solicita el poder de la verdad.

La Emanación antes del Fallecimiento del Predecesor (ma-dhey tulku)

Por lo general, una reencarnación se refiere al renacimiento de alguien como un ser humano después de haber fallecido. En general, los seres sintientes comunes en no pueden manifestar una emanación antes de la muerte (ma-dhey tulku), pero los Bodhisattvas superiores pueden manifestarse en cientos o miles de cuerpos al mismo tiempo y pueden manifestar una emanación antes de la muerte. En el sistema tibetano de reconocimiento de Tulkus, existen emanaciones que pertenecen al mismo flujo mental que su predecesor, las emanaciones que están conectadas a otros mediante el poder del karma y las oraciones, y las emanaciones que vienen como resultado de bendiciones y por nombramiento.

El objetivo principal de la aparición de una reencarnación es continuar con el trabajo inconcluso de su predecesor para servir al Dharma y a los seres. En el caso de un Lama que es un ser común, en lugar de tener una reencarnación de un mismo continuo mental, alguien más con conexiones con ese Lama mediante el karma puro y las oraciones, puede ser reconocido como su emanación. Alternativamente, es posible que el Lama nombre a un sucesor que podrá ser su discípulo o alguien joven quien ha de ser reconocido como su emanación. Puesto que estas opciones son posibles en el caso de un ser común, resulta factible una emanación antes de la muerte que no sea del mismo continuo mental. En algunos casos un alto Lama puede tener varias reencarnaciones al mismo tiempo, como encarnaciones de cuerpo, palabra y mente, y así sucesivamente. En los últimos tiempos, se han producido emanaciones conocidas antes de la muerte como Dudjom Jigdral Yeshe Dorje y Chogye Trichen Ngawang Khyenrab.

Uso de la Urna de Oro

A medida que la era degenerada empeora, y algunas de las reencarnaciones de altos Lamas han sido reconocidas por motivos políticos; muchas han sido reconocidas a través de medios inadecuados y cuestionables, y como resultado se ha hecho un enorme daño al Dharma.

Durante el conflicto entre Tíbet y los Gurkhas (1791-93), el gobierno tibetano tuvo que pedir el apoyo militar manchú. En consecuencia, la milicia gurkha fue expulsada de Tíbet, pero después los oficiales manchúes hicieron una propuesta de 29 puntos, con el pretexto de hacer la administración del gobierno tibetano más eficiente.

Esta propuesta incluía la sugerencia de recoger un papelito de una urna de oro para decidir sobre el reconocimiento de las reencarnaciones de los Dalai Lamas, los Panchen Lamas y de los Hutuktus, un título mongol dado a los Lamas. Por lo tanto, este procedimiento se ha seguido en el caso de reconocer algunas reencarnaciones del Dalai Lama, el Panchen Lama y otros altos Lamas. El ritual que se siguió fue escrito por el Octavo Dalai Lama Jampel Gyatso. Incluso después de haber introducido este sistema, este procedimiento fue prescindido por el Noveno, el Treceavo y por mí, el Catorceavo Dalai Lama.

Incluso en el caso del Décimo Dalai Lama, la reencarnación auténtica ya había sido encontrada y, en realidad, este procedimiento no se siguió, pero con el fin de complacer a los manchúes se anunció simplemente que este procedimiento se había llevado a cabo.

En realidad, el sistema de la urna de oro fue utilizado sólo en los casos del Undécimo y Duodécimo Dalai Lama. Sin embargo, el Duodécimo Dalai Lama ya había sido reconocido antes que el procedimiento fuera empleado. Por lo tanto, sólo ha habido una ocasión en que un Dalai Lama fue reconocido mediante el uso de este método. Del mismo modo, entre las reencarnaciones de los Panchen Lama, además del Octavo y Noveno, no ha habido ningún caso en donde se haya empleado este método. Este sistema fue impuesto por los manchúes, pero los tibetanos no le tenían fe porque no tenía ninguna cualidad espiritual. Sin embargo, si van a ser utilizados con honestidad, me parece que podríamos considerarlo como una forma similar a la adivinación que emplea el método de bola de masa (zen tak).

En 1880, durante el reconocimiento del Décimo tercer Dalai Lama como la reencarnación del Doceavo, los rastros de la relación Patrón-Sacerdote entre Tíbet y los manchúes todavía existía. Él fue reconocido como la reencarnación inequívoca por el Octavo Panchen Lama, las predicciones de los oráculos de Nechung y Samye; y mediante la observación de las visiones que aparecieron en Lhamoi Latso, por lo tanto, el procedimiento de la urna de oro no se realizó. Esto se puede leer claramente en el testamento final del Décimo tercer Dalai Lama del Año del Mono de Agua (1933) en el cual señala:

“Como todos ustedes saben, no fui seleccionado de la forma habitual de recoger papelitos de la urna de oro, pero mi elección fue anunciada y adivinada. De acuerdo con estas adivinaciones y profecías fui reconocido como la reencarnación del Dalai Lama y fui entronizado.”

Cuando fui reconocido como la encarnación del XIV Dalai Lama en 1939, la relación Patrón-Sacerdote entre Tíbet y China ya había llegado a su fin. Por lo tanto, no había duda sobre ninguna necesidad de confirmar la reencarnación mediante el empleo de la urna de oro. Es bien conocido que el entonces regente de Tíbet y de la Asamblea Nacional Tibetana había seguido el procedimiento para el reconocimiento de la reencarnación del Dalai Lama, teniendo en cuenta las predicciones de los Lamas, los oráculos y las visiones en Lhamoi Latso; los chinos no tuvieron participación alguna en ello.

Sin embargo, algunos funcionarios interesados del Guomintang astutamente difundieron mentiras después en los periódicos, diciendo que habían acordado renunciar a la utilización de la urna de oro y que Wu Chung-Tsin presidió mi entronización, etc. Esta mentira fue expuesta por Ngabo Ngawang Jigme, el Vicepresidente del Comité Permanente de la Asamblea del Congreso Popular Nacional, a quien la República Popular de China considera como una persona más progresista, en la segunda reunión de la Quinta Asamblea del Congreso Popular de la Región Autónoma de Tíbet (31 de julio de 1989). Está claro que cuando al final de su discurso, en el que dio una explicación detallada de los hechos y presentó pruebas documentales, aseveró:

“¿Qué necesidad tiene el Partido Comunista de continuar con la querella y las mentiras del Guomintang?”

Estrategia Engañosa y Falsas Esperanzas

En el pasado reciente, ha habido casos de administradores irresponsables de propiedades de Lamas adinerados, quienes han seguido métodos impropios para reconocer las reencarnaciones; lo cual ha socavado el Dharma, a la comunidad monástica y nuestra sociedad. Por otra parte, desde la época manchú, las autoridades políticas de China en repetidas ocasiones han participado en diversos medios engañosos en el budismo; utilizando a maestros budistas y Tulkus como instrumento para alcanzar sus fines políticos, y para involucrarse en los asuntos de Tíbet y Mongolia. Hoy en día, los gobernantes autoritarios de la República Popular de China, que como comunistas rechazan la religión, pero aún así se involucran en los asuntos religiosos, han impuesto la llamada campaña de re-educación de la llamada Orden Nº Cinco, en relación con el control y el reconocimiento de las reencarnaciones que entró en vigor el 1 de septiembre de 2007. Esto es indignante y vergonzoso. La aplicación de diversos métodos inapropiados para el reconocimiento de reencarnaciones para erradicar nuestra única tradición cultural tibetana está causando un daño que será difícil de reparar.

Además, dicen que están esperando mi muerte para reconocer a un decimoquinto Dalai Lama de su elección. Se desprende de sus recientes normas y reglamentos y de sus declaraciones posteriores que tienen una estrategia detallada para engañar a los tibetanos, a los seguidores de la tradición budista tibetana y a la comunidad mundial. Por lo tanto, como yo tengo la responsabilidad de proteger a los seres sintientes y el Dharma, y enfrentar tales regímenes perjudiciales, hago la siguiente declaración.

La Próxima Encarnación del Dalai Lama

Como he mencionado antes, la reencarnación es un fenómeno que debe llevarse a cabo ya sea a través de la elección voluntaria de la persona en cuestión o, por lo menos, sobre la fuerza de su karma, el mérito y la oración. Por lo tanto, la persona que va a reencarnar, es la única autoridad legítima sobre dónde y cómo él o ella tomará el renacimiento y la forma en que la reencarnación podrá ser reconocida.

Es una realidad que nadie puede obligar a la persona en cuestión, o manipularlo a él o a ella. Es particularmente inapropiado para los comunistas chinos que de manera explícita rechazan la idea de vidas pasadas y futuras, y cuánto más el concepto de Tulkus reencarnados, el inmiscuirse en el sistema de la reencarnación y, en especial, las reencarnaciones de los Dalai Lamas y los Panchen Lamas. Dicha intromisión descarada contradice su propia ideología política y pone de manifiesto su doble moral. Si esta situación continúa en el futuro, será imposible para los tibetanos y aquellos que siguen la tradición budista tibetana reconocerla o aceptarla.

Cuando me acerque a los noventa años de edad, consultaré a los Lamas de las tradiciones budistas tibetanas, al público de Tíbet y a otras personas pertinentes que siguen el budismo tibetano para volver a evaluar si la institución del Dalai Lama debe continuar o no.

Sobre esa base vamos a tomar una decisión. Si se decide que la reencarnación del Dalai Lama debe continuar y que es necesario que el XV Dalai Lama sea reconocido, la responsabilidad de hacerlo quedará principalmente en los funcionarios de la Institución Gaden Phodrang del Dalai Lama.

Ellos deben consultar a los distintos jefes de las tradiciones budistas tibetanas y a Protectores del Dharma comprometidos y confiables que estén vinculados inseparablemente al linaje de los Dalai Lamas. Se debe buscar el consejo y la dirección de estos seres en cuestión y llevar a cabo los procedimientos de búsqueda y reconocimiento de acuerdo con la tradición del pasado. Voy a dejar instrucciones claras por escrito sobre esto. Tengan en cuenta que, aparte de la reencarnación reconocida a través de tales métodos legítimos, no se debe dar reconocimiento o aceptación a un candidato elegido con fines políticos por cualquier persona, incluyendo aquellos de la República Popular China.

El Dalai Lama
Dharamsala


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