** LAS CARCELES NEGRAS DE CHINA **

25 11 2010

INFORME REALIZADO POR:
Human Rights Watch es una de las principales organizaciones internacionales independientes dedicadas a la defensa y la protección de los derechos humanos. Al concentrar la atención mundial en los lugares donde se violan los derechos humanos, damos voz a los oprimidos y exigimos cuentas a los opresores por sus crímenes. Nuestras investigaciones rigurosas y objetivas, y nuestra incidencia política estratégica y focalizada generan una intensa presión para la acción y aumentan el precio que hay que pagar por abusos a los derechos humanos.

Human Rights Watch lleva 30 años trabajando tenazmente por sentar las bases jurídicas y morales para un cambio profundamente arraigado, y luchando para que las personas de todo el mundo disfruten de mayor justicia y seguridad. ….

HOMBRES, MUJERES Y NIÑOS.... TODOS PUEDEN TERMINAR EN LAS CARCELES NEGRAS DE CHINA

La existencia de cárceles negras en el corazón de Beijing es una burla a la retórica del Gobierno chino sobre la mejora de los derechos humanos y el respeto al Estado de derecho. El Gobierno debe actuar rápidamente para cerrar estas instalaciones, investigar a los responsables de administrarlas y prestar asistencia a las víctimas de abusos en ellas.
.Sophie Richardson, directora para Asia de Human Rights Watch. (Nueva York) – Desde 2003, un gran número de ciudadanos chinos han estado incomunicados durante días o meses de manera secreta en centros de detención ilegal conocidos como “cárceles negras” por agentes estatales que violan los derechos de los detenidos con impunidad, señaló Human Rights Watch en un nuevo informe publicado hoy.
El informe de 53 páginas, “An Alley in Hell” (Un callejón en el infierno), documenta cómo los funcionarios del Gobierno, las fuerzas de seguridad y sus agentes secuestran rutinariamente a personas en las calles de Beijing y en otras ciudades chinas, las despojan de sus pertenencias y las encarcelan. Estas cárceles negras están con frecuencia situadas en hoteles, acilos de ancianos y hospitales psiquiátricos propiedad del Estado.

“La existencia de cárceles negras en el corazón de Beijing es una burla a la retórica del Gobierno chino sobre la mejora de los derechos humanos y el respeto al Estado de derecho”, dijo Sophie Richardson, directora para Asia de Human Rights Watch. “El Gobierno debe actuar rápidamente para cerrar estas instalaciones, investigar a los responsables de administrarlas y prestar asistencia a las víctimas de abusos en ellas”.

Human Rights Watch encontró que por lo general los detenidos en las cárceles negras son peticionarios. Estos son ciudadanos de las zonas principalmente rurales que vienen a Beijing y a otras capitales de provincia en busca de resarcimiento por abusos que van desde apropiaciones ilegales de tierras y corrupción del gobierno hasta tortura policial. Los funcionarios locales, con la tolerancia de las autoridades de seguridad pública, establecen las cárceles negras como una forma de asegurar que estos peticionarios sean detenidos, castigados y enviados a casa, para que estos funcionarios no sufran detrimentos en virtud de las reglas que imponen sanciones burocráticas cuando hay un gran flujo de peticionarios provenientes de sus áreas.

El Gobierno chino ha negado rotundamente la existencia de cárceles negras. En abril de 2009, en una conferencia de prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores (MAE), un funcionario del MAE respondió a la pregunta de un corresponsal de Al Jazeera sobre las cárceles negras al afirmar categóricamente que “Cosas como ésta no existen en China”. En junio de 2009, el Gobierno chino afirmó en el Informe de Resultados de Examen Periódico Universal de China del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que, “No hay cárceles negras en el país”.

Los guardias de las cárceles negras a menudo someten a estos detenidos a abusos, incluyendo violencia física, robo, extorsión, amenazas, intimidación y privación de alimentos, sueño y atención médica.

Una ex detenida de la provincia de Jiangsu, de 46 años de edad, pasó más de un mes en una cárcel negra, lloró de miedo y frustración al recordar su secuestro. “[Los secuestradores] son inhumanos … dos personas me arrastraron del pelo y me metieron en un coche. Mis dos manos estaban atadas y no podía moverme. Luego [después de regresar a Jiangsu] me pusieron en una habitación donde había dos mujeres que me despojaron de mi ropa … [ y] me golpearon en mi cabeza [y] y me pisaban “, dijo la ex detenida.

La mayoría de los ex detenidos de las cárceles negras entrevistados por Human Rights Watch dijeron que fueron secuestrados por individuos que no proporcionaron ninguna justificación legal para detenerlos o cualquier otra información sobre el destino final de los detenidos o la posible duración de la detención. Un peticionario de 52 años de edad de la provincia de Liaoning dijo a Human Rights Watch: “Fui detenido por agentes recuperadores de Liaoning [mi provincia natal], que estaban vestidos de civil y nunca me mostraron ninguna identificación. Dudo que tuvieran alguna identificación [oficial]. Nunca me dijeron la razón por la que me detuvieron, ni siquiera me dirigieron la palabra y no me dijeron cuánto tiempo iban a detenerme”.

Los detenidos en las cárceles negras también están sujetos al maltrato psicológico, incluidas las amenazas de violencia sexual. A una ex detenida de la provincia de Sichuan, de 42 años de edad, le dijeron los guardias de la cárcel negra que si intentaba escapar “… me llevarían a la cárcel de hombres y dejarían que [los prisioneros] tomaran turnos para violar [me]”. Human Rights Watch también documentó que los guardias de las cárceles negras utilizaban la privación del sueño y alimentos y la negación de la atención médica necesaria como medio de castigo o de control, o para obtener información de los detenidos. Un ex detenido de la provincia de Hubei, de 70 años de edad, recurrió a una huelga de hambre de tres días para obligar a sus captores permitirle acceso a un médico.

Menores de 18 años de edad han sido detenidos en las cárceles negras en violación flagrante de los compromisos de China con los derechos de los niños. Una ex detenida entrevistada por Human Rights Watch tenía de 15 años de edad al momento de su secuestro, el cual sucedió en las calles de Beijing cuando peticionaba en nombre de su padre inválido, quien fue encerrado en un asilo de ancianos en la provincia de Gansu durante más de dos meses y sometido a fuertes palizas.

“Imponer este tipo de abusos sobre ciudadanos que ya han sido defraudados en repetidas ocasiones por el sistema jurídico es el colmo de la hipocresía”, dijo Richardson.

Las cárceles negras parecen haber emergido desde que el Gobierno chino abolió las leyes que permiten la detención arbitraria de los no residentes y vagabundos. Mientras que esa decisión fue un paso positivo para reducir los poderes de la policía para efectuar detenciones arbitrarias, las cárceles negras ahora sirven como centros de detención extrajudicial para los “indeseables” en las ciudades. Las cárceles negras constituyen un sistema ilegal para detener a los peticionarios y de esta manera proteger a los funcionarios de Gobierno a nivel de condado, municipalidad y provincia de las sanciones financieras y de desarrollo profesional vinculadas a la limitar las actividades de petición de los ciudadanos de sus áreas en las grandes ciudades como Beijing. Documentos no publicados de los gobiernos locales describen las sanciones impuestas contra los funcionarios locales que no tomen medidas decisivas cuando los peticionarios de su zona geográfica busquen recurrir a la justicia en las capitales de provincia y Beijing. Además, los operadores de las cárceles negras reciben diariamente efectivo de los gobiernos locales a razón de 150 yuanes (US$22) y 200 yuanes (US$29) por persona, creando un incentivo adicional para emplear las formas de detención ilegal.

La detención de peticionarios es una violación del derecho internacional, que garantiza la libertad de expresión, y del propio Reglamento de China de Cartas y Visitas, la ley que regula las actividades de petición. Detener a cualquier persona – incluso sospechosos de delitos – sin autoridad legal para hacerlo y sin ofrecer al detenido recurso a un proceso legal es una violación grave de varios instrumentos internacionales, así como de la Constitución de China y numerosas leyes nacionales. Bajo el derecho internacional, un Estado comete una desaparición forzada cuando sus agentes toman a una persona bajo custodia y niega la detención de la persona o no revela el paradero de la misma.

“China tiene leyes que establecen la forma en que los arrestos y detenciones deben llevarse a cabo, pero el Gobierno las está ignorando descaradamente en los casos de las cárceles de negras y las personas detenidas en ellas”, dijo Richardson. “El fracaso en cumplir sus propias normas jurídicas – ni hablar de las normas internacionales – no es el sello distintivo de un Gobierno que aspira al respeto global”.

Testimonios de ex detenidos en cárceles negras de China

“[Los guardias] entraron sin decir palabra, me agarraron… me dieron un rodillazo en el pecho y me golpearon en el vientre con sus puños hasta que se desmayé. Cuando terminó todo, tenía dolor, pero no dejaron ni una marca en mi cuerpo”.

– Ex detenido de una cárcel negra entrevistado por Human Rights Watch

“Les pregunté por qué me estaban deteniendo, y en grupo [los guardias] se me echaron encima a puñetazos y patadas y me dijeron que me querían matar. Pedí ayuda a gritos y se detuvieron, pero desde entonces no volví a atreverme [al riesgo de otra paliza]”.

– Ex detenido de una cárcel negra entrevistado por Human Rights Watch

“No había tratamiento médico [en la cárcel negra]. Yo no soy muy saludable y aunado a las condiciones desagradables de adentro [de la instalación] estaba enfermo todos los días, pero no me daban tratamiento médico y no me dejaban ver a un médico. [Un guardia] dijo, ‘No querrías morirte aquí porque tu vida [para nosotros] no vale un centavo. [Si] te quisiera muerto, puedes morir [aquí ] tan fácilmente como una hormiga “.”

– Ex detenido de una cárcel negra entrevistado por Human Rights Watch

“Sólo podía dormir tres horas diarias y me despertaban en a cada rato para que no pudiera huir. Estaba hambriento todos los días, pero no podía obtener suficiente comida. La segunda vez que fui detenido por 37 días … perdí 20 kilos. ”

– Ex detenido de una cárcel negra entrevistados por Human Rights Watch


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