* EL OLVIDO DE LAS VICTIMAS DEL TERREMOTO EN EL TIBET

7 05 2010


La Verdad parece haber sido una víctima colateral del terremoto de una magnitud de grado 6.9, que estremeció a Jyekundo en la meseta tibetana el pasado 14 de abril. En su mensaje de condolencias a China, la mayoría de los gobiernos del mundo no mencionaron a los tibetanos.
La gran mayoría de los miles de muertos eran orgullosos tibetanos y sus muertes merecen ser lamentadas como tales. Sin embargo, la mayoría de los gobiernos del mundo, incluyendo desafortunadamente a Canadá, desgraciadamente no mencionaron a los tibetanos en sus mensajes de condolencias a China. La Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, omitió la palabra “Tíbet” en su declaración, diciendo en cambio: “En este difícil día nuestros pensamientos y oraciones están con aquellos heridos o damnificados y con todo el pueblo de China”.

Los medios de todas partes deberían haber ubicado la tragedia en la histórica provincia tibetana Kham. Sin embargo, la cobertura del terremoto en CNN y en BBC mencionó poco o nada que las víctimas eran tibetanas.

También hay informes creíbles de que el recuento final de muertes podría llegar a más de 10.000, con 100.000 sin hogares. Los sobrevivientes necesitan también ayuda internacional, la que fue ofrecida, pero rechazada por Beijing.

Esta carencia de conocimiento es un reflejo típico de cómo el mundo anda en puntillas en relación con el tema del Tíbet, para no enfadar al régimen chino. La cruda realidad es también a menudo ignorada.

Por otra parte, las fotos del sitio web Boston Globe y una versión en el New York Times constituyen lo mejor en el periodismo independiente.

Un pasado doloroso

Como contexto, existen los duros hechos de la colonización china durante cinco décadas. Decenas de miles de tibetanos fueron asesinados durante las cinco décadas de colonización habiendo cientos de miles más en prisión. Más de 6.000 monasterios, conventos y templos han sido saqueados y destruidos. Recientemente, miles de tibetanos más han desaparecido o han sido encarcelados.

En “Mao: Historia desconocida”, de los autores Jung Chang y Jon Halliday, se detalla el trato al pueblo tibetano en Beijing. En 1959, Mao escribió sobre el levantamiento que se llevaba a cabo entonces en el Tíbet, causado en parte por el dramático aumento en las confiscaciones de los alimentos en ese lugar, por las condiciones de hambre creadas en toda China por su catastrófico “Gran Salto Adelante”. “Esta [rebeldía] es… algo bueno, porque nos posibilita resolver nuestros problemas a través de la guerra”, dijo Mao.

Cuando se difundió la noticia de que Mao planificaba raptar en el Tíbet al entonces muy joven Dalai Lama, miles de tibetanos protestaron frente al Palacio Potala en Lhasa, gritando: “¡Chinos, váyanse!”. Mao cedió diciendo que al Dalai Lama se le debería permitir escapar porque temía que su muerte “hiciera estallar” la opinión mundial, especialmente en los países budistas y en India. Una vez que escapó, Mao dijo a sus hombres: “Hagan lo que puedan para mantener en Lhasa al enemigo… de modo que cuando llegue nuestra fuerza principal podamos rodearlos y exterminarlos”.

El Dalai Lama

El Dalai Lama es el líder espiritual del Tíbet, un laureado con el premio Nóbel, un ciudadano honorario de Canadá, y, según una encuesta de opinión en seis países europeos en 2008, él es el líder más respetado en el mundo. Sin embargo, Beijing no le permite ni siquiera visitar el sitio del terremoto.

El partido-estado chino lo acusa injustamente de fomentar la violencia en el Tíbet. La verdad es que el Dalai Lama aboga por la autonomía tibetana bajo el régimen chino, pero desautoriza fuertemente la violencia y no favorece la secesión.

Las demostraciones pacíficas no perturban la estabilidad. Es la presencia de miles de militares y policías armados lo que provoca los disturbios.

De hecho, el Dalai Lama es la mejor oportunidad para una solución pacífica en el tema del Tíbet. Algunos grupos tibetanos en el exilio buscan la independencia total, rechazando su visión de centro. De hecho, el Dalai Lama ha expresado que teme que haya más violencia después de su muerte.

El ex presidente de la organización no gubernamental canadiense Derechos y Democracia, Jean-Louis Roy, el día anterior a la visita a Ottawa del Dalai Lama hace seis años atrás, observó que:

“El silencio como respuesta a cualquier abuso a los derechos humanos es inaceptable y es especialmente objetable como respuesta a los abusos que llegan al genocidio cultural como en el Tíbet. Esos abusos siguen tiñendo la creciente relación económica de Canadá con China, sin mencionar nuestra reputación como defensores de los derechos humanos y de las libertades democráticas”.

Por gentileza de Fundacio Casa del Tibet y Lagranepoca.com


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